lunes, 17 de julio de 2017

Fábula de LA MEJILLA Y LA AMAPOLA

Va de fábula, pero cortita, secundum Alacrón. No es lo mismo comparar unos labios a una flor que una flor a unos labios: en la primera vence la naturaleza; en la segunda, la mujer.

Cogió una amapola enojo
porque un vate baladí
comparó el rojo rubí
de sus hojas al sonrojo
de una mujer. «Si ya el rojo
―prorrumpió con desconsuelo―
no encuentra en mí su modelo
como antaño, no me aterra
que el hombre escoja la tierra
como patrón para el cielo».


6 comentarios:

  1. Éste no lo entiendo...
    Lo siento.
    Salu2.

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    Respuestas
    1. Falló del poeta, que pecó de enrevesado: en vez de comparar unos labios con una amapola, se hace al revés, luego la amapola no tiene ya la hegemonía de lo rojo, sino la mujer. La misma proporción, traspolada, hay entre tierra (mujer) y cielo (amapola). Siento lo confuso.

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